.Terminó todas las tareas que se había prometido a si misma acabar esa misma tarde, recogió los últimos vestigios de esas labores, y miró el resultado de tanto esfuerzo.
No quedaba ropa en el cesto de la ropa sucia, ni nada pendiente por planchar, todo estaba limpio y ordenado, y se respiraba el ambiente perfecto…
Dio una vuelta más empeñada en encontrar algo más por hacer, por la razón que fuera se había convertido en algo vital que todo estuviera perfecto.
Se acerco al baño y abrió el grifo midiendo con la mano hasta que encontró la temperatura ideal, dejó que se fuera llenando mirando hipnotizada subir el agua, mecida por el canturreo del agua rompiendo contra si misma sin parar, sintiendo con antelación el placer de sumergirse en esas aguas cantarinas y en ellas dejarse llevar…
Busco su viejo tesoro, esa vieja concha de vieira que guarda para cuando hace un baño realmente especial, abrió una botella de vino, se sirvió una copa y puso suave la música.
El baño ya está lleno, mide de nuevo la temperatura y es la ideal, deja cuidadosamente la concha de vieira navegando sobre el agua, se desviste, coloca su copa de vino a su lado, enciende un cigarrillo y se mete en el baño…
Cierra los ojos mientras da una calada profunda a su cigarrillo, sus músculos ya se están relajando en el cálido líquido elemento, abre los ojos, la ceniza del cigarrillo está a punto de dejarse caer por su propio peso, busca con la mirada su vieja cocha de vieira, allí está ,meciéndose cerca de sus pies, con una enorme sonrisa repitió ese gesto tonto que tanto placer le causa siempre, y empujó la vieira hacia arriba con su píe para tirar la ceniza…rió a carcajadas, como algo tan simple, puede ser tan especial, tomo un sorbito de vino, y metió la cabeza bajo el agua…para escuchar así esos miles de sonidos bajo el sonido… y no pensó en nada, solo en dejarse llevar…
.