domingo, octubre 01, 2006

Interpretaciones

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De vez en cuando uno ha de forzar las cosas para salir de los atolladeros, es decir, no puede esperar a que como siempre todo se desenvuelva de forma plácida dejándose llevar, si no que le toca incluso ir un poco contra corriente.

Y aquí pasa lo mismo, a veces un comentario te frena en seco cuando se confirma que no es una casualidad o una vez, si no que de forma reiterada se ve lo que no es... quiero decir, que las interpretaciones difieren con mucho de los hechos, y lo que es peor aún, cuando cambia uno la mirada para intentar entender como es posible que otros vean lo que ven, y llega a entenderlo...

Todos tenemos “Tics”, gestos pasajeros que no suponen si no válvulas de escape para mantener la normalidad, la serenidad o incluso la cordura, no implican las más de las veces nada más que el momento, esa imperiosa necesidad de descargar la adrenalina, esa ducha rápida que nos quita los miasmas de encima...

Hay quien abre la ventana y grita y después tranquilamente sigue con la sonrisa puesta sin que ese grito o ese lamento llegue más allá de una esquina sin que se identifique cara, ni razón, ni espina, y hay quienes detallamos de forma explícita cada matiz que provoca ese grito para sacarlo definitivamente de nosotros y no permitir que nos mediatice ni un segundo más.

Yo lloro... claro que lloro, y grito, y gimo, y me río e incluso vitoreo sin parar, pero no siempre es el lugar ni el momento de hacer manifestaciones públicas, que por otro lado el tiempo nos enseña que no es rentable, que nos desnudan frente a ojos ajenos y eso, salvo que sea de forma voluntaria, no nos interesa que nos deja en situación de indefensión e inferioridad, así que cuando una aprende a permanecer imperturbable, y es cualquier cosa menos eso, o aprende a tener su propio escenario de tragicomedias.. o desde luego, terminará por estallar.

2 comentarios:

teo dijo...

Un beso mallorquín, querida Mía. Que por aquí se te recuerda de vez en cuando.

Anónimo dijo...

Aquí nos juntamos todos :-)

Pues que sepas, Mia, que a veces los habemos que parecemos nunca llorar, nunca contrariarnos... Pero sí que lo hacemos. Y nos tiramos de los pelos entre sombras. Y nadie se atreve a pensarlo, pero somos de carne y hueso. Y quizá no hablabas de esto... Pero así lo he sentido yo.

Un beso, guapa.