sábado, abril 18, 2009

A la atención de...

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De nadie, ni de mi misma, no es cuestión de pedir atención a algo que no tiene de entrada sentido, ni tan siquiera forma, tan solo algunas ideas sueltas apenas unidas por un delgado hilo que solo para quien lo conforma puede en parte tener coherencia.

Y es que pasa todo demasiado rápido en un lento latido, no terminan de pasar los segundos y los días se han ido...

Y como única constante, una discontinuidad permanente, firme, la constante en lo inconstante, la forma sin forma que conforma la trama de un coherente sinsentido.

Y hubiera podido ser brillante, hubiera... quizás si hubiera insistido, si alguna vez la inconstancia se hubiera detenido, si por una de esas casualidades hubiera terminado cualquier cosa de las miles en que se afanó de inicio y jamás termino por perder el gusto, las ganas, la ilusión, o por dejar de encontrarle sentido...

Demasiadas ideas... demasiadas, demasiado fulgor, demasiada pasión hacia todos los destinos, y cada frente nuevo hace que pierda interés el ya acometido...

Pero aún Cree... en TODO... en TODOS, y sabe que ese es el secreto para seguir manteniendo la esperanza de alcanzar el fulgor que en su fuero interno, tiene como conocido.

Y sin merecer atención aquí queda como reflexión, como algo escondido... pero presente, por que no caerá nunca esa sensación en el saco roto del olvido.
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3 comentarios:

maria dijo...

hay tantos sacos rotos, pero nada queda en el olvido, cada dia pasa tan rapido q asusta, y las miles de cosas q pasan en el aun mas, pero la ilusión y las ganas, hay q despertarlas, y vivir con ellas, y ponerles el paraguas y no permitir q ninguna lluvia, las moje y trate de llevarselas con el agua, saludos de domingo de madrugada

Bettina dijo...

¿Quién no ha dejado miles de cosas por la mitad? Igual deberías ser un poco más indulgente con la destinataria de la "carta". Mejor ni tencuento la lista de cosas por acabar que tengo en la cabeza. Lo complicado no es no acabarlas, sino el interminable run-run en la cabeza que te "recuerda" que no las has acabado y seguramente no por falta de tiempo sino por falta de ganas. Pero cuando se pase la "mala racha", te pones y en un periquete se soluciona. Hay que darse tiempo para que todo vuelva a su sitio. Nada más.

Isabel Romana dijo...

¡Ay, conozco ese afan por acapararlo todo, por querer llegar a todo y llegar a medias, por dejar interrumpido algo en busca de eso otro que en el instante te llama...! Y, bueno, hay que aprender a vivir con ello. Muy bien expresado, mía. Un besazo.