miércoles, noviembre 29, 2006

La “Leja”

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No sé si todo el mundo opinará como yo, pero lo cierto, es que a las frigoríficos, siempre les falta una leja, vamos a ver, no es que les falte, es que “deberían” llevar una leja más, que se quedan si no desproporcionados los espacios, y uno de ellos además, desproporcionadamente grande… ¡¡Vamos!!, que se pierde tontamente una de capacidad brutal, y encima, teniendo que amontonar cosas con el consecuente riesgo de romper la leja en cuestión y tener que andar con prisas pidiendo un recambio….

Y hablando de recambios, yo, toda previsora, allá por el mes de junio, a primeros, decidí justo para evitar esto, y para sacar mayor rendimiento a mi “frigo”, pedir una leja más, vamos, todo normal, baje donde compro habitualmente (jo, es que me miman de una forma brutal), les comenté lo que quería por si tenían ellos y me dijeron que no, pero que no había problema alguno, que ellos directamente me la pedían, y así hicieron en el momento y delante de mi.

A principios de julio, decidí volver a ver que pasaba con la dichosa leja, nadie me había llamado y se habían quedado mi teléfono para avisarme en cuanto llegará, nueva llamada de mis amigos consternados además por que mi “problema” no estuviera resuelto y yo venga a insistirles en que no había tal problema, que era solo una cuestión de preferencias, nada más… de nuevo la conversación tiene lugar en mi presencia, con lo que soy testigo de cómo le insisten en que no es posible que no hubiera llegado ya la dichosa leja, de nuevo mis datos, el modelo del frigo, y la localización de la leja… mi teléfono etc… etc…

Mediados de agosto… me da apuro bajar de nuevo a decir, que no me ha llegado la leja… si ya la última vez les pedí a mis amigos que me dieran el teléfono para llamar yo directamente y no tener que andar dándoles la lata… pero ellos que ni hablar, que no faltaba más que no me solucionaran ellos el problema… nueva conversación ya en tono de queja (y yo presente, para no perder la costumbre), escucho la contestación del otro lado, diciendo que lo siente en el alma, que no entiende como se le ha podido pasar la dichosa leja…

Me llaman a mi directamente al día siguiente, para volver a disculparse, (de milagro contesté, que llaman con número oculto y a mi eso… me mosquea) que cuanto lo sienten, que es imperdonable, pero que en unos 5 días, tengo seguro la leja.. que me la traerá personalmente a casa, que… que menos después de esa espera…

Septiembre y no llega, y a mi, ya me da palo seguir dando la lata por la dichosa leja… bajo de nuevo, se escandalizan de que no la tenga ya puesta… nueva llamada, otraaaaaa vez la misma letanía que ya suena vieja…

Octubre… es que ando ya que me corto las venas, paso de todo hasta que vuelva de vacaciones, que no puedo permitir que me amargue una puta leja…

Ya en noviembre, decido reiniciar “la lucha” armándome de paciencia vuelvo a la tienda… y es que lo siento más por ellos que por mi, que sé que este tipo de cosas, se las toman realmente a la tremenda…

Estupefacción total, incredulidad, y de nuevo al teléfono como flechas, ahora ya sin paños calientes, haciéndoles claramente una seria queja… me pongo también yo al teléfono, y le detallo de nuevo tooooooda la peregrinación que nos está costando la dichosa leja, nueva promesa de que cuanto menos, antes de 24 horas se me da una explicación concreta… terminamos la conversación, vuelvo a insistirles en que me den el teléfono, para seguir haciendo ya las llamadas (si hiciera falta) de forma directa… y vuelta a insistir en que no, que para ellos, ya es una cuestión personal que me llegue la dichosa leja….

24 h.. 72… una semana… me empiezo a convencer, que no me hace ninguna falta la dichosa leja.. que … digo yo… si fueses realmente necesaria, acaso no vendría puesta??

El viernes pasado, una llamada con número oculto, me lanzo como una fiera hacia ella, y si, eran ellos… necesitaban que les diera el modelo de frigo y que les dijera exactamente cual era la leja…

Me han llamado… ¡¡La tenían!!... no van a traérmela a casa, y qué??, acaso me importa, me avisan que cuesta 36€ (madre mía, todo un robo a mano armada por un pedazo de plástico con forma de leja)… pero.. ¡Que caramba!!, después de tanto, aunque hubieran sido 150)

Esta tarde, he ido a por ella, venía con e paquete por la calle convencida de que todos me miraban ante mi cara de felicidad preguntándose… ¿pero que le pasa a esta?

He llegado a casa, zafarrancho de combate vaciando para ver el efecto bien y ser plenamente consciente de lo bien que queda, después, a recolocar todo, ¡Madre mía! La de espacio libre que queda…

Y por fin, hace un ratito, me he sentado, increíblemente feliz y satisfecha, con esa sensación del deber cumplido y es queeeeee… ¡¡Lo he conseguido!!… ¡¡Tengo mi leja!!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me he reido mucho con este post. Tienes la increible capacidad de hacer interesantes y divertidas las aventuras de la vida cotidiana.

mia dijo...

Te lo resumiré Josefillo... es una máxima de vida que hice mía hace ya muchíiiiiiiiisimo tiempo...

"Toma lo que tienes... y sácale el mejor partido"

:)

Anónimo dijo...

Y mira que a pesar de todo y haber llegado al final del escrito, no tengo ni puta idea de qué coñas es una leja!! XD

Bueno, bueno, asumo al fin que una balda debe ser ;)

John Bonata dijo...

A mi me pasó igual!! no sé que e suna leja, pero ya voy a estar viendo si me falta alguna en el frigo.
Muy divertido, genial, me encantó.