Me gusta jugar, a lo que sea, es una de esas pasiones que por más que quiera se que nunca podré evitar, puedo controlarla, eso si, me costó y mucho, pero es un ejercicio aprendido y duramente desde pequeña, pero aún así, solo el sentir el olor del juego ya me provoca un cosquilleo en el estomago deliciosamente estimulante, esa mezcla de sensualidad y riesgo a la que uno no puede, o no quiere evitar, pese a todo, me dejo llevar por ese aroma para después abandonar... o no, todo depende de lo que el momento me llegue a proporcionar.
MIRANDO LAS FIESTAS NAVIDEÑAS Y EL AÑO NUEVO
Hace 3 semanas






































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