martes, mayo 31, 2005

Las Ballenas

Nov 28 2004, 07:13 PM

Ballena Franca Austral, un magnífico y bello ¿animal? que ha estado casi a punto de entrar en fase de extinción y milagrosamente ha podido resistir hasta que se tomaron cartas en el asunto, hoy de nuevo se vuelve a temer por él, ya que se cierne sobre su futuro la muy posible opción de volver a permitir su caza, fue bonito poder participar de forma directa en un hermoso libro para insistir en lo contrario, y sobre todo, no había más remedio, no era tan solo una convicción era una necesidad después de haber vivido, de haber compartido esa pequeña porción de tiempo con ellas en su hábitat.

Cuando aparece la primera ballena deja de tener importancia todo lo que le ha precedido, y mira que parecía tenerla, allí, frente a nosotros, apenas asoma la cabeza y nos mira sin una pizca de miedo y si con mucho curiosidad, somos nosotros los seres extraños que invaden sus espacio, y somos por tanto nosotros los elementos a observar.
Nos lo habían explicado previamente, y si embargo es impactante sentirlo tan real, y como en cualquier otro grupo y cualquier otra especie incluida la nuestra se comportan, aparece normalmente la cabecita (¿cabecita?) de las crías a ver esos extraños seres anaranjados que se atropellan en unas barandas para mirar, como si fueran monos enjaulados y podría jurar que se ríe alocadamente, al momento, apenas unos segundos, asoma la cabeza de la madre a controlar cuidadosa que hace su prole y si puede estar corriendo algún peligro, y... no deja de mirar asombrada al enjambre que tiene frente a ella y que no deja de moverse y en algunos casos de gritar...
Allí dos más.. y otra... y otra... hoy andan algo “vagas” nos cuentan, y no parecen andar dispuestas a dar ningún gran salto, quizás se han cansado de ver siempre los mismos monos de feria y yo no quieren hacernos ninguna gracia a ver como respondemos, es casi normal, pero a nosotros el corazón se nos ale del pecho cada vez que las vemos asomar,y de cuando en cuando, hasta diría que detiene sus latidos cuando alguna se acerca mucho más.
Que absoluta magnificencia, y que gran lujo el nuestro, cuando, después de más de dos horas en la mar, y casi cuando nos retirábamos, una de estas bellas sirenas se asomo y nos llego a cantar...
¡¡Grandioso!!... sobra lo que diga más...

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